viernes, 4 de junio de 2010

Cultivos Transgénicos en Chile

En nuestro país la superficie con cultivos transgénicos ha ido aumentando lenta pero paulatinamente, llegando actualmente a alrededor de las 30.000 hectáreas. El desarrollo de estos cultivos se realiza en base a una débil regulación y exclusivamente para semillas que se exportan.

Un criterio de política para este tipo de cultivos ha sido en los últimos 10 años el de la cautela, basado en un argumento comercial: mercados como el europeo tienen consumidores reacios a estos productos y una parte importante de nuestras exportaciones van a esos mercados. En ningún caso tal criterio se ha sustentado en un eventual carácter dañino para el medio ambiente o para la salud de las personas que, según sus detractores, tendrían estos cultivos. Otro criterio de política ha sido que los cultivos transgénicos son “especiales”, no convencionales, y por lo tanto requieren una regulación específica.

Dado que el actual marco regulatorio para el desarrollo de los cultivos trangénicos es precario, sustentado en una Resolución del SAG, parece oportuna la decisión de tener una Ley específica para su desarrollo; más aún si el objetivo es ampliar la superficie de estos cultivos y permitir su comercialización en el mercado nacional.

Una nueva regulación para los cultivos trangénicos en Chile debiera asumirse teniendo en consideración dos elementos de relevancia: a) que las aplicaciones de la biotecnología en la agricultura no se reducen ni se pueden agotar en la transgenia y b) la importante y variada riqueza agroecológica del país, en la que hay oportunidades de negocios para otros tipos de agricultura como la orgánica, la biodinámica y la convencional. Por ello, es necesario poner más recursos en la investigación sobre la coexistecia y en la formación de recursos humanos necesarios para el desarrollo y manejo de esta tecnología en el país.

Para abordar este ámbito de la política agrícola, es interesante la decisión del Ministro de Agricultura en cuanto a tener como antecedente relevante para el trabajo en este tema el "Proyecto de Ley de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados" preparado durante el Gobierno del Presidente Lagos por varios ministerios, entre ellos por el Ministerio de Agricultura. Esto permitirá ganar tiempo y aprovechar el conocimiento acumulado hasta el momento. Algunas ideas importantes en este contexto son: la autorización de cultivos transgénicos debiera hacerse caso a caso, esta autorización constituye una herramienta relevante de política agrícola, debe normarse la existencia de territorios libres de trasngénicos y debe garantizarse la coexistencia.

Otro antecedente de creciente evidencia es el cambio climático, cuyo impacto en el sector silvoagropecuario se ha ido dimensionado preliminarmente en los dos últimos años. Si no hubiera cambio climático, los pros y contras de una autorización más amplia de los cultivos transgénicos probablemente seguirían no siendo del todo concluyentes. Sin embargo, al tener en cuenta tales impactos, no es razonable prescindir de la cisgenia y de la transgenia para abordar los desafíos que nos imponen los cambios en el clima.

El cambio climático es una realidad inequívoca y el país debiera enfrentarlo con todas las herramientas que la ciencia y la tecnología están haciendo disponibles. Cualquier plan de adaptación en esta perspectiva, exigencia impostergable para el país, debe considerar la biotecnología en términos amplios y los cultivos genéticamente modificados en particular. Estas tecnologías representan importantes oportunidades para el sector silvoagropecuario nacional y su utilización con una debida gestión de la coexistencia entre los distintos tipos de cultivos permitiría sostener y proyectar la apuesta de trasformar a Chile en potencia alimentaria y forestal.


2 comentarios:

Unknown dijo...

Arturo:
Que bien que puedas dar testimonio de lo que significa una visión sustentable de la producción agraria chilena para dar cabida a la propuesta de potencia agroalimentarioa.
Esto sin emabargo debe estar intimamente ligado a la planifciación integrada del territorio para poder dar seguridad a las intervenciones que en estos se desarrollen. Habemos malgunos trabajando en esto, y esperamos pronto tener algunas publicaciones al respecto.
SAludos!
Carlos Muñoz Parra
http://carlosmunozparra.blogspot.com

Tierra nueva dijo...

Definitivamente el principio de precaución en el que varios gobiernos han sustentado su reserva ante el advenimiento de los OGM´s al parecer no ha sido valorado en nuestro país. El tema no son solo los transgénicos, sino además todo lo que incluye el "paquete verde"...una carga importante de plaguicidas específicos para cada semilla modificada, lo que a la larga termina en un monopolio abusivo por parte de las empresas semilleras. La contaminación por acción "involuntaria" de nuestra biodiversidad tiene un eco anticipado en la situación vivida en México con muchas variedades de maíz originario que ya han sido contaminadas. Otro tema importante de mencionar es el proyecto de ley de obtentores vegetales que actualmente acecha en el Senado para dar cumplimiento al convenio UPOV firmado por Chile tras la firma del TLC con USA y que regula los derechos de propiedad de las empresas semilleras que se establezcan en nuestro terruño y patenten semillas originarias que nunca antes han sido patentadas. Ante tal magnánimo poder económico, ¿cómo puede competir el pequeño agricultor orgánico, tradicional y las comunidades indígenas que han vivido ajenas a los complejos códigos de interacción comercial establecidos por el mundo globalizante, del cual claro, todos forman parte, menos los pequeños, los débiles, aquéllos que por su "reducida condición" no pueden ni deben participar. Monsanto, el principal referente de biotecnología bajo el mismo discurso del aporte al desarrollo humano ha incorporado en su historial (y en el de todo nuestro planeta) elementos tan tóxicos (los cuales aún siguen dejando secuelas) como el aspartamo, los bifenilospoliclorados, DDT, dioxinas y el agente naranja.
El derecho a vivir en un medioambiente sano es amparado por la constitución, si la institucionalidad mira para el lado y no asume su compromiso de garantes de nuestros derechos, solo nos queda generar una ciudadanía alerta, vigilante y participativa.
Atte. Joel González Vega.
http://grupomedioambientalistatierranueva.blogspot.com/